<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154</id><updated>2011-09-28T13:50:58.068-07:00</updated><title type='text'>BLOG DE PRUEBAS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154.post-2929213588954147343</id><published>2011-05-22T02:52:00.000-07:00</published><updated>2011-05-22T03:00:53.206-07:00</updated><title type='text'>El espíritu de la democracia (no real)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-O45CKlfBixg/TdjdQlpgfFI/AAAAAAAADE8/kELVlR3t7hY/s1600/Democracia_real_ya.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-O45CKlfBixg/TdjdQlpgfFI/AAAAAAAADE8/kELVlR3t7hY/s1600/Democracia_real_ya.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;El día de su trigésimo noveno cumpleaños, Próspero X., concejal de alumbrado, adquirió en unos grandes almacenes un elector a muy buen precio. El caballero con derecho a voto descansaba con desinterés en el escaparate. A sus pies, el reclamo de un cartel coloreado identificaba el producto como un artículo con una rebaja del 50 por ciento sobre su precio de mercado. Una oferta que, a ojos de un modesto delegado municipal, se antojaba una auténtica bicoca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Los primeros días de convivencia auguraron la relación turbia y distanciada que el transcurso del tiempo vino a confirmar. El señor votante, ataviado con un terno gris arrugado, fumaba compulsivamente y, ajeno a todo lo que sucedía en su entorno, ocupaba moroso el sofá del saloncito familiar sin dedicar una sola mirada de aliento a su propietario. Si el concejal encomiaba la publicación en la prensa local de un comentario elogioso dedicado a su persona,&amp;nbsp;el elector, absolutamente indiferente a las expansiones de gozo protagonizadas por su amo, se encogía de hombros, bostezaba y, con manifiesta voluntad de zaherir, comenzaba a tararear entre dientes y sin sentido alguno uno de los dúos de la celebrada zarzuela "Doña Francisquita".&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;La displicencia y malevolencia de aquel sujeto ocasionaron una severa crisis emocional a X., de natural sentimental. A tal extremo llegó su desolación que todos los lunes, miércoles y viernes, de seis a ocho, confiaba sus frustraciones al psicoterapeuta del partido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Su nombramiento como delegado provincial permitió a X. aumentar el número y la calidad de sus influencias y sanear las cuentas de su casa. Para celebrar su recién estrenada posición, creyó oportuno incorporar a su servicio a un nuevo elector cuya compañía le resarciera de los desaires a los que le sometía cotidianamente aquel señor del terno gris y el rostro desabrido. Llegó así a su domicilio en paquete postal exprés una joven entusiasta de hábitos higiénicos pulquérrimos, rellenas caderas y risa argentina, regada por una fragancia cuyos efluvios evocaban un alma franca e ingenua. La muchacha colmó de alegría aquella casa hasta entonces lóbrega y melancólica. La chica, comprada a plazos en un establecimiento especializado en electores por correo, celebraba con ruidosas alharacas el más mínimo de los logros alcanzados por su anfitrión en su quehacer político. Abrazaba con sus rosáceos brazos el cuello del afortunado delegado provincial, elogiaba sus dones, exaltaba sus atributos intelectuales, rogaba a Dios una carrera fulgurante para aquél que tantos beneficios procuraba a la comunidad. Ni que decir tiene que el delegado provincial estaba encantado. El elector del terno gris se limitaba a guardar silencio mientras dedicaba miradas salaces a las piernas de la muchacha. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;La profecía de la incondicional electora acabó por cumplirse. X. se fajó durante años en el escaño del parlamento regional hasta el cual el partido le había promovido. Más tarde, ocupó un asiento en el Congreso de los Diputados con la discreción que se supone a quien ha resultado elegido en el puesto número tres de la lista por Guadalajara. Finalmente, coronó su exitosa carrera con una cartera ministerial y un cargo relevante en la ejecutiva nacional de la organización.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Tan decorosa posición le granjeó los recursos necesarios para cerrar la compra de un par de miles de electores cuyo estreno se formalizó en el transcurso de un mitin fin de campaña en la coqueta localidad de Anchuela del Pedregal. X. pronunció lo que bien le pareció un discurso corajudo y esclarecedor, una llamada a la sensatez civil y un estímulo a la defensa del bien común. Cuando, al término de su perorata, aquellas dos mil criaturas entregadas prorrumpieron en una cerrada ovación, el señor ministro se sintió persuadido de que aquellos cálidos aplausos encerraban el espíritu mismo de la democracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Inadvertido entre la multitud, el elector desengañado entonaba, como antaño, la vieja zarzuela mientras su mirada viajaba sin peajes a lo largo de las piernas de las muchachas. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6176404793472100154-2929213588954147343?l=elsiglodefox.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/2929213588954147343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/el-espiritu-de-la-democracia-no-real.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/2929213588954147343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/2929213588954147343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/el-espiritu-de-la-democracia-no-real.html' title='El espíritu de la democracia (no real)'/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-O45CKlfBixg/TdjdQlpgfFI/AAAAAAAADE8/kELVlR3t7hY/s72-c/Democracia_real_ya.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154.post-5686500871030721385</id><published>2011-05-18T10:38:00.000-07:00</published><updated>2011-05-18T10:44:59.432-07:00</updated><title type='text'>Guía de conducta para gente de orden</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;La persuasión de las masas&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-mdZ6b3MRH0o/TdQECnQvlKI/AAAAAAAADEw/I-aHBJ7_QC8/s1600/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" j8="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-mdZ6b3MRH0o/TdQECnQvlKI/AAAAAAAADEw/I-aHBJ7_QC8/s400/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg" width="247" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Agotados los argumentos falaces, los arteros embelecos, la seducción interesada, la sugestión hipnótica, las argucias de trilero y otras tantas estrategias de publicidad y propaganda, la opinión pública ya no se deja persuadir con la facilidad de antaño. No puede llegar usted a imaginar lo reacia y suspicaz que se muestra la gente ante quien pretende defender la bondad de un discurso político, una soflama sindical o una apología de los productos facturados por la casa Avon. En fin, que nadie se cree nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;La situación ha alcanzado un punto crítico, como usted podrá suponer. El mundo de hoy no puede concebirse desposeído de sus votantes, sus militantes, sus consumidores, sus devotos feligreses, sus hinchas y sus contribuyentes. Si llegara el día, abominable a todas luces, en el que toda esta legión de seres humanos por convencer se resistiera a ser convencida, todo el edificio de nuestra civilización se vendría abajo con la facilidad que un niño demuele un castillo de naipes. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;La certeza de que este cataclismo se desencadenará sin remedio si no adoptamos las medidas precautorias exigidas ha llevado a un selecto grupo de intelectuales algecireños de entendimiento feracísimo, cuyas deslumbrantes luces amortigua un voluntario anonimato, a proponer un nuevo expediente retórico e intelectual que permita someter a toda esta caterva de inadaptados, empeñada en poner en duda los programas electorales, el contenido de los prospectos de los laxantes, los evangelios, los idearios revolucionarios y, sin respetar institución alguna, la información televisiva del Teleprograma. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Según sostienen, desde su atalaya en Algeciras, estos custodios anónimos de la civilización occidental y sus logros, bastará&amp;nbsp;introducir cualquier discurso que haya de pronunciarse en público con una consideración previa que pondere la fugacidad del tiempo, la inanidad de nuestra especie, la volubilidad de la existencia y, en fin, el carácter inexorable de la muerte. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Dé por seguro que tal referencia predispondrá a la angustia a quienes la estadística señala, por su edad avanzada, como aquéllos que serán arrebatados por las garras de la Parca en fechas en absoluto remotas. No le quepa duda de que el efecto alcanzará también a los más jóvenes, a los que habrá de hacerse notar que, pese a los cálculos estadísticos más arriba mencionados, la muerte, en una de sus infaustas frivolidades, puede arrancar para la fosa lo mismo a un vejestorio valetudinario que a un cuerpo núbil y pubescente desbordante de salud. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Pese a la oportunidad de su utilización, este ingenio ideado para la persuasión de las masas no es nuevo. La cosa es bien sencilla, y ya fue intuida por los grandes conductores de pueblos y los beligerantes caudillos que en otros siglos gobernaron el mundo. Todo se funda en el principio de que el mal mayor hace palidecer, favorece el menosprecio y condena al olvido al mal menor. Si ocurriera que alguien llamara a su puerta para anunciarle que mañana mismo abandonará este valle de lágrimas víctima de una apoplejía, resultaría del todo probable que dejara de preocuparse por esa incipiente alopecia que amenaza con dibujarle en la coronilla una tonsura de fraile del diámetro de una moneda de diez duros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Tal y como han sabido ver esos hombres providenciales cuya clarividencia no podemos dejar de encarecer aquí, las aplicaciones prácticas de este expediente resultan infinitas. ¿Cómo podrá inquietarnos una subida de impuestos abusiva si andamos convencidos de que habremos de morir mañana? ¿Quién hará acopio de los arrestos necesarios para reclamar a la administración municipal el asfaltado de su calle si la única avenida que se abre ante nosotros es aquélla que ha de conducirnos al vórtice mismo del vacío, al abismo, a la nada más absoluta? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;¿Qué ganaremos con oponernos a una reforma del sistema productivo que mengüe nuestros salarios si no hay más futuro que la frialdad de la sepultura y la cría de malvas? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif; font-size: large;"&gt;Las autoridades le recuerdan que, más tarde o más temprano, acabará por diñarla. Así que haga el favor de dejar de joder la marrana. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Trebuchet MS;"&gt;Narciso Chovín Espejo&lt;/span&gt;﻿ &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6176404793472100154-5686500871030721385?l=elsiglodefox.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/5686500871030721385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/guia-de-conducta-para-gente-de-orden.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/5686500871030721385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/5686500871030721385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/guia-de-conducta-para-gente-de-orden.html' title='Guía de conducta para gente de orden'/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-mdZ6b3MRH0o/TdQECnQvlKI/AAAAAAAADEw/I-aHBJ7_QC8/s72-c/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154.post-2462922729905552441</id><published>2011-05-06T05:04:00.000-07:00</published><updated>2011-05-06T05:09:33.446-07:00</updated><title type='text'>(Con motivo del inicio de la campaña electoral) "LA PROVERBIAL LUCIDEZ DE LORD H. R. MONTAGUE"</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;(Esbozo biográfico recogido de la obra de Sir Alfred I. Fox &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; "Warriors of faith")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-nrX1c8FQzKE/TcPjo5SFepI/AAAAAAAADEQ/Mu09pdiOVfU/s1600/Lord+H.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-nrX1c8FQzKE/TcPjo5SFepI/AAAAAAAADEQ/Mu09pdiOVfU/s640/Lord+H.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;ord Herbert Reginald Montague (1833 - 1920) fue tenido en vida como uno de los más ilustres hombres públicos que jamás rindieron servicio a Su Majestad la Reina Victoria. El nombre y obra de Lord Montague alcanzaron los confines del Imperio, celebridad que sus contemporáneos atribuían a una oratoria excelente, una rígida moral anglicana y un intelecto vivo y punzante. En realidad, y esto era una verdad tan sólo conocida en su círculo familiar y entre el personal de su servicio doméstico, Lord Montague era un cretino, lo que en ésta y en otras épocas se ha venido en llamar un perfecto idiota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;La fama de este hijo esclarecido de Inglaterra se forjó en las disputas electorales en las que intervino. Las gentes estimaban el mérito de sus ponderados discursos y medidas razones, armas a las que Lord Montague recurría en tiempo de elecciones. Pero, si como ya hemos advertido, Lord Herbert Reginald Montague era propiamente un majadero, un cenutrio, un tonto del haba, ¿cómo es posible que la posteridad haya acogido en su selecto seno a un mastuerzo tan fenomenal?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;Para dar cumplida respuesta a tan razonable objeción habrá que explicar que este conspicuo caballero de la Reina hizo carrera política gracias al extraño síndrome que le aquejaba, una corrupción de los mecanismos del pensamiento que la psiquiatría tardaría todavía décadas en describir. Pues resulta que Lord Montague, enfrentado a un público enardecido, subía al estrado y comenzaba a hablar con encendido apasionamiento, descubriendo, para su sorpresa, que, debido a sus dificultades en el manejo de su propio idioma y de su sistema neuronal, lo que decía no tenía nada que ver en absoluto con lo que pretendía decir, que las ideas que creía alumbrar en su cerebro se convertían en una cosa completamente distinta cuando salían de su boca para difundirse entre el auditorio. Y, lo que se antoja más admirable, acababa diciendo algo que resultaba infinitamente más brillante que lo que había pensado decir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;Si hemos de buscar un símil eficaz, podríamos decir que Lord Montague era como el cazador que avista una perdiz, se apresura a asegurar el arma contra el hombro, dirige el cañón de la escopeta en dirección a la cabeza del malhadado animal, afianza el dedo en el gatillo, dispara…y acaba abatiendo a un elefante. Del mismo modo, el cráneo de Lord Montague albergaba ideas-perdiz que, cuando escapaban de entre sus labios para el conocimiento público, se convertían, sin intervención alguna de su voluntad, en ideas-paquidermo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;El legado y las enseñanzas de Lord Montague permanecen vivos en nuestros días. Lo que el síndrome Montague nos invita a entender es que el éxito de una campaña electoral no depende tanto de las ideas como de la apariencia. Nuestro candidato puede ser un idiota, pensar como un idiota, tener, incluso, unas facciones ante cuya contemplación no quepa duda alguna de que se trata de un idiota. Pero, y esto es lo fundamental, el éxito electoral depende de que no parezca un idiota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;El idiota de Lord Montague no lo habría explicado mejor. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6176404793472100154-2462922729905552441?l=elsiglodefox.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/2462922729905552441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/con-motivo-del-inicio-de-la-campana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/2462922729905552441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/2462922729905552441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/con-motivo-del-inicio-de-la-campana.html' title='(Con motivo del inicio de la campaña electoral) &quot;LA PROVERBIAL LUCIDEZ DE LORD H. R. MONTAGUE&quot;'/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-nrX1c8FQzKE/TcPjo5SFepI/AAAAAAAADEQ/Mu09pdiOVfU/s72-c/Lord+H.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154.post-5865732177062350190</id><published>2011-05-01T05:53:00.000-07:00</published><updated>2011-05-01T05:54:18.121-07:00</updated><title type='text'>Encuentro con el Príncipe William</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Bk9BGvxEGcM/Tb1XiQzFsMI/AAAAAAAADEE/jHrgo52vkeg/s1600/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-Bk9BGvxEGcM/Tb1XiQzFsMI/AAAAAAAADEE/jHrgo52vkeg/s1600/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6176404793472100154-5865732177062350190?l=elsiglodefox.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/5865732177062350190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/encuento-con-el-principe-william.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/5865732177062350190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/5865732177062350190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/05/encuento-con-el-principe-william.html' title='Encuentro con el Príncipe William'/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Bk9BGvxEGcM/Tb1XiQzFsMI/AAAAAAAADEE/jHrgo52vkeg/s72-c/Sin+t%25C3%25ADtulo-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6176404793472100154.post-4894954523517174277</id><published>2011-03-22T12:20:00.001-07:00</published><updated>2011-03-24T00:02:12.802-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-RypeLnHk6d8/TYpH3QVyHGI/AAAAAAAADEA/58zS3paj90k/s1600/xxx.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="436" r6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-RypeLnHk6d8/TYpH3QVyHGI/AAAAAAAADEA/58zS3paj90k/s640/xxx.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: small;"&gt;&lt;em&gt;El acerado y perspicaz artículo que a continuación se reproduce es obra del hispanista escocés Wallace Munro Pérez (San Feliú de Guixols, 1962), quien lo incluyó en el documentado trabajo etnográfico que se dio a la imprenta bajo el título de “"Ritualidad maternal en la España finisecular: El culto al embellecimiento de la progenie” (Prometeo Editorial, 2005). Este estudio, merecedor del Foxian Anthropological Prize en su edición de 2006, explora los ritos de resocialización, y sus correspondientes significados culturales, oficiados por las madres españolas durante el tardofranquismo, más precisamente en el decenio 1965-1975. Munro-Pérez utilizó como objeto de estudio, entre otras referencias, la conducta de su propia progenitora, elección que introduce en la obra un matiz personalísimo no exento de encanto.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: small;"&gt;&lt;em&gt;Se da la circunstancia de que Munro-Pérez, amén de fundador del Club de Amigos de las Letras Foxianas, con sede en Aberdeen, es hermano uterino de la señora Isabel María Caballero Pérez, destacada portavoz de la Confederación Andaluza de Minusválidos Físicos y secretaria del Círculo Femenil para la Vindicación de las Tareas Domésticas de Sevilla, entidad de rancia trayectoria presidida por el maestro de periodistas Antonio Burgos. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: small;"&gt;&lt;em&gt;Munro-Pérez es, además, el único vástago del tristemente desaparecido Ian Munro, gloria de la ciencia médica escocesa por mor de sus trabajos en el ámbito de la anatomía forense. El doctor Munro falleció en 1968 víctima de una autopsia negligentemente practicada. Sus colaboradores, conocedores del carácter melancólico y depresivo del maestro, no dudaron en interpretar el fatal deceso como el resultado de un manifiesto caso de suicidio.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;n ocasiones, mi madre me ataviaba como de domingo, perfilaba con precisión de agrimensor la raya del peinado y me conducía de la mano al estudio de fotografía. Aquel ritual, repetido con periodicidad anual, tenía por único propósito rendir tributo a la maternidad, pero no al concepto abstracto y perdurable, aquél que se identifica con la historia de la especie misma, la que va desde nuestra primera antepasada peluda y preñada hasta los úteros feraces de las infantas de España. El homenaje de mamá tenía carácter privado. Ella celebraba una maternidad particular, la suya propia, y, por extensión, sus resultados, esto es, esa bendición de hijo al que todas las vecinas envidiaban su planta de estrella infantil de la televisión&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Aquella ceremonia ritual encontraba en mi hermana pequeña a otra de sus víctimas propiciatorias. Uno de los mayores berrinches que le recuerdo a mamá fue instigado por el calamitoso fracaso de una de estas expediciones fotográficas. La niña había sido vestida conforme a lo que en aquellos tiempos era tenido como canon del buen gusto. Mi hermana menor lucía pantalón de peto a cuadros y “jerselito” de cuello vuelto, indumentaria hermoseada por un broche con la efigie del Divino Redentor labrada en oro y zarcillos de lo mismo. La pequeña había de limitarse a exprimir su gracejo pueril ante el fotógrafo con el fin de obtener un retrato digno de ser empleado en la elaboración de postales con las que mi madre tenía pensado felicitar las navidades a su nutrida parentela. Sin embargo, ya fuera por la impericia del retratista, ya por la escasa predisposición al modelaje de mi hermana, lo cierto es que la imagen que se imprimió en el negativo acabó recibiendo los vituperios y condenas más gruesos que jamás hayan salido de los labios de mi progenitora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Lo que ocurrió fue que la niña, inspirada seguramente por un súbito arrebato de párvula rebelión, frunció el ceño, abrió la boca para exhibir sus mellas y extravió los ojos en un bizqueo impropio de una criatura de nuestra especie, acciones todas ellas ejecutadas en extraordinaria sincronía con el fotógrafo, quien aprovechó ese preciso instante, y no otro, para pulsar el botón y, con este gesto en apariencia banal, dejar para la posterior una prueba irrefutable de que el rostro de aquel angelito sólo pudo ser consentido por la existencia de un Dios inmisericorde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Huelga decir que las postales jamás fueron distribuidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ahora, con el transcurso de los años, creo haber descubierto las motivaciones que justificaban esa monomanía de mi madre por retratar a toda su descendencia. Mamá andaba persuadida de que dentro de miles de años, en algún lugar inhóspito y enterradas en el fondo de una covacha inaccesible y húmeda, criaturas de una civilización más avanzada que la nuestra descubrirían, semiocultas entre otros vestigios de la España del siglo XX, las fotografías de sus hijos en impecable estado de conservación. Mi madre imaginaba que, como un Carter ante la momia de Tutankamón, aquel arqueólogo del futuro tomaría entre sus manos el retrato de mi hermana, lo expondría a un haz de luz polvoriento y, presa de la emoción y el aturdimiento profesionales, exclamaría sin vacilación: “¡Es la Isabelita!”. La misma hermosa criatura del retrato adjunto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Ritualidad maternal en la España finisecular: El culto al embellecimiento de la progenie", de Wallace Munro-Pérez.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6176404793472100154-4894954523517174277?l=elsiglodefox.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/feeds/4894954523517174277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/03/en-ocasiones-mi-madre-me-ataviaba-como.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/4894954523517174277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6176404793472100154/posts/default/4894954523517174277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsiglodefox.blogspot.com/2011/03/en-ocasiones-mi-madre-me-ataviaba-como.html' title=''/><author><name>Dr. Grimesby Roylott</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02929732977142656005</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='31' src='http://2.bp.blogspot.com/_L2G6aKpqKc8/TKo9oPIZLsI/AAAAAAAACjI/1BDMF-mW698/S220/Grimesby+Roylott.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-RypeLnHk6d8/TYpH3QVyHGI/AAAAAAAADEA/58zS3paj90k/s72-c/xxx.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
